Cómo sembrar eficientemente para ganar tiempo
Un buen arranque del cultivo define la rapidez de aprovechamiento por parte del rodeo. Desde INTA Bordenave destacan el rol de la sembradora, la elección del ambiente y el manejo del sistema.
La correcta implantación de pasturas es un factor determinante para lograr una rápida disponibilidad de alimento para el ganado y mejorar la eficiencia del sistema productivo, afirmó el ingeniero agrónomo Guillermo Marrón, del INTA Bordenave, quien remarcó que el objetivo central es "poner la semilla en la mejor condición para que germine y se convierta en planta lo antes posible".
Según explicó durante la Jornada a Campo que realizó el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina en Bordenave, el concepto de una implantación correcta permite que la pastura se consolide como base de la cadena forrajera y pueda ser aprovechada tempranamente por el animal.
"Lo importante es que crezca rápido, que capture bien el crecimiento primaveral y que no se pierda tiempo, porque demorarse puede ser más costoso incluso que el uso de insumos como herbicidas", indicó.
En ese proceso, el rol de la maquinaria resulta central. Marrón detalló que en sistemas de siembra directa hay componentes críticos que determinan el éxito: "la cuchilla, el control de la profundidad, el buen pisado de la semilla. Son aspectos que hacen a una implantación correcta y uniforme".
Clave: definir el ambiente productivo
Por otra parte y pensando en más allá que de la tecnología de siembra, el primer paso, en la recomendación de Marrón, es definir correctamente el ambiente productivo. En este orden, el suelo, el clima y la ubicación geográfica establecen el potencial de crecimiento de las pasturas. "Una vez definido ese ambiente, se seleccionan las especies o variedades más adaptadas a esa región", explicó.
El especialista remarcó que no alcanza con lograr la implantación: el resultado final debe ser un recurso forrajero que también sea aceptado por el ganado. "Después de todo el proceso, a la vaca le tiene que gustar".
En cuanto al desarrollo de nuevas variedades, Marrón destacó el trabajo de los semilleros y del propio INTA Bordenave -sede en la cual se originan gran parte de las avenas que se comercializan en Argentina-. También mencionó la incorporación de nuevas especies como sainfoin, que presenta características intermedias entre la alfalfa y la vicia, con buen crecimiento y menor riesgo de empaste.
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Marrón también se refirió a las particularidades del sudoeste bonaerense, en donde se ubica el Inta Bordenave, una región con alta variabilidad climática y limitaciones edáficas. Señaló que los suelos suelen ser someros y presentan capas de tosca que restringen el almacenamiento de agua, lo que condiciona la producción forrajera.
"Es una zona donde la mitad de las lluvias se concentran entre noviembre y marzo, y eso define la recarga del perfil", explicó. En ese contexto, recomendó aprovechar los años favorables para generar reservas. "Históricamente, sugerimos tener al menos un rollo por vaca para enfrentar los períodos más secos", afirmó.
¿Cómo determinar la carga animal en un sistema?
El ingeniero del Inta enumeró que otro de los aspectos a tener en cuenta es la determinación de la carga animal por hectárea, una variable directamente vinculada a la disponibilidad de forraje y a los objetivos productivos. "Depende de lo que se quiere lograr en el animal, de la persistencia de la pastura y del momento del año", explicó.
En este sentido, advirtió que un desbalance puede afectar el sistema: "si falta alimento, hay que bajar la carga o suplementar; si sobra, hay que pensar en cómo aprovecharlo o conservarlo".
En su presentación, Marrón dejó como conclusiones que la implantación de pasturas no es un proceso aislado, sino parte de una estrategia integral que combina decisiones agronómicas, tecnológicas y de manejo. "Cada detalle en la siembra impacta después en la producción de carne o leche".




