Nutrición

El trébol como alternativa forrajera en el litoral

Alta calidad nutricional, rápido crecimiento y aporte al suelo: las claves que destacan su versatilidad en los sistemas ganaderos y arroceros.

Durante la Jornada a Campo del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) realizada en Jubileo, Entre Ríos, el ingeniero agrónomo Héctor Rodríguez, extensionista del INTA San Salvador, presentó los resultados de un trabajo que demuestra cómo el trébol -una especie tradicional que vuelve con fuerza- se consolida como una opción estratégica tanto para la alimentación animal como para la mejora del suelo en los sistemas mixtos del litoral.

Rodríguez explicó que la especie comenzó a utilizarse como cultivo de servicio en rotaciones arroceras, aprovechando su tolerancia al encharcamiento y su condición de leguminosa anual. "Lo empezamos a usar como cobertura, pero vimos que tenía una capacidad de rebrote muy buena, y a partir de ahí los productores lo fueron adoptando como forraje", contó.

El trébol como alternativa forrajera en el litoral

Los resultados acompañan: el trébol puede producir unas 4 toneladas de materia seca por hectárea, con ganancias diarias de 1,1 kilos por animal en recría, sin suplementación. "Los niveles de proteína son similares a los de la alfalfa, pero con la ventaja de que tolera mucho mejor nuestras condiciones", destacó el técnico.

El sistema que recomiendan desde el INTA combina pastoreo intensivo o rotativo, con tiempos de ocupación de 6 a 7 días por lote. En cuanto al manejo del suelo, Rodríguez subrayó la alta respuesta a la fertilización fosforada, con aumentos de hasta 50% en la producción de materia seca cuando se corrige la deficiencia del suelo. "A más crecimiento del trébol, más fijación biológica de nitrógeno, lo que mejora notablemente al cultivo siguiente", explicó.

En experiencias con arroz, el aporte de nitrógeno y materia orgánica del trébol permitió obtener rendimientos 1.500 kilos superiores por hectárea, además de una mejora general en la estructura y la actividad biológica del suelo.

Finalmente, Rodríguez recordó que se trata de un cultivo invernal anual, con ciclo de abril a diciembre, que puede producir hasta 10.000 kilos de materia seca en ese período. Y advirtió: "Para evitar riesgos de empaste, siempre conviene consociarlo con avena, triticale o burregras de ciclo largo, que acompañen bien su desarrollo".

Con resultados concretos en producción animal, fertilidad del suelo y eficiencia del sistema, el trébol se posiciona hoy como una herramienta versátil y sustentable para los planteos ganaderos y arroceros del litoral argentino.


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