Carne sustentable

Intensificar la cría permite duplicar la producción

Un estudio de más de diez años en la Cuenca del Salado mostró que es posible aumentar significativamente los kilos de carne por hectárea sin afectar los niveles de carbono del suelo.

La intensificación de la cría bovina aparece como una de las principales alternativas para aumentar la producción de carne en Argentina. Sin embargo, el desafío consiste en lograr mayores niveles de productividad sin comprometer la sustentabilidad de los sistemas.

Con ese objetivo, el INTA EEA Cuenca del Salado evaluó, durante más de una década, distintas estrategias de intensificación en una de las principales regiones ganaderas del país, proyecto que fue financiado por el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina en el marco de las compulsas que realiza el IPCVA.

"El trabajo comparó dos modelos productivos", explicó el Ing. Agr. M.Sc. Mariano Cicchino. del INTA Chascomús - EEA Cuenca del Salado, "por un lado, un Rodeo de Cría Intensiva (RCI), con una carga cercana a las 2 equivalentes vaca por hectárea, sustentado en una alta proporción de pasturas y verdeos implantados, reservas forrajeras y un manejo orientado a maximizar la producción de carne. Y por el otro, un Rodeo de Cría Semi-Intensiva (RCSI), con una carga de aproximadamente 1 equivalente vaca por hectárea, basado en el manejo por ambientes, el aprovechamiento de la vegetación natural y sin utilización de agroquímicos".

Ambos sistemas fueron manejados con rodeos Angus, servicio estacionado, diagnósticos reproductivos periódicos y ajustes anuales de carga en función de la disponibilidad forrajera y el estado corporal de los animales.

Los resultados productivos mostraron diferencias contundentes. El sistema intensivo alcanzó una producción de 294 kilos de carne por hectárea, frente a los 155 kilos obtenidos en el esquema semi-intensivo. Es decir, prácticamente duplicó la productividad por unidad de superficie.

"A pesar de la mayor carga animal, los indicadores reproductivos se mantuvieron en niveles similares entre ambos planteos", continuó Chichino, que formó parte del equipo de investigación junto a sus colegas José Otondo, Matías Bailleres y Federico Garello.

La tasa de preñez fue del 92,3% en el sistema intensivo y del 89% en el semi-intensivo, mientras que el porcentaje de destete rondó el 81% en ambos casos. Los pesos al destete tampoco mostraron diferencias significativas, con valores de 197 y 192 kilos, respectivamente.

El carbono del suelo se mantuvo estable

Uno de los aspectos más relevantes del estudio fue el análisis del stock de carbono en el suelo, una variable clave para evaluar la sustentabilidad ambiental de los sistemas ganaderos. Los investigadores determinaron que el principal factor que explicó las diferencias en los niveles de carbono fue el ambiente y no el grado de intensificación.

Intensificar la cría permite duplicar la producción

Según los resultados obtenidos, no se registraron impactos negativos relevantes sobre el carbono del suelo en la mayoría de los ambientes evaluados. En algunos casos incluso se observaron diferencias asociadas a las características particulares de cada ambiente y al manejo realizado, pero sin evidencias de deterioro generalizado derivado de la intensificación.


Los desafíos económicos de la intensificación ganadera

La evaluación económica, realizada sobre las campañas comprendidas entre 2020/21 y 2024/25, aportó otra mirada fundamental. El sistema semi-intensivo mostró márgenes más estables, menores costos por hectárea y ausencia de resultados negativos incluso en situaciones de campo alquilado. En contraste, el modelo intensivo registró una mayor variabilidad económica, una sensibilidad más marcada a los cambios en los precios de los insumos y de la carne y, en algunas campañas, resultados negativos cuando se consideró el costo del arrendamiento.

Estos datos permiten concluir que la intensificación puede ser una herramienta eficaz para incrementar la producción de carne, aunque su adopción masiva depende en gran medida de las condiciones macroeconómicas y de la estabilidad de las variables de mercado.

Además de los resultados técnicos, el proyecto tuvo un fuerte impacto en la difusión de conocimientos y la transferencia tecnológica. Más de 2.400 personas participaron en 18 jornadas a campo organizadas durante el desarrollo del trabajo, entre productores, estudiantes y profesionales del sector. Los resultados también fueron presentados en congresos científicos y técnicos, consolidando al grupo de investigación como un referente regional en sistemas de cría bovina.

"En síntesis, el estudio permitió demostrar que es posible incrementar significativamente la carga animal y la producción de carne en la Cuenca del Salado mediante estrategias de intensificación forrajera, sin generar pérdidas importantes de carbono en los suelos", concluyó Cichino. Al mismo tiempo, confirmó que los sistemas basados en el manejo por ambientes y el aprovechamiento eficiente de la vegetación natural continúan siendo alternativas sólidas y sustentables para la ganadería de la región.


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