Proponen certificar los días de encierre para agregar valor
La Cámara Argentina de Feedlot impulsa una certificación que permitirá verificar de manera objetiva los días de alimentación a corral de los animales destinados a exportación.
La demanda de los mercados internacionales sigue generando nuevas oportunidades para la cadena de ganados y carnes de Argentina. En ese contexto, la Cámara Argentina de Feedlot trabaja en el desarrollo de una certificación que permitirá acreditar los días de alimentación a corral de los bovinos destinados a exportación, un atributo cada vez más valorado por compradores que buscan carnes con mayor marmoleo (marbling) y calidad homogénea.
"Esta iniciativa surgió a raíz de las consultas que recibimos durante la SIAL en China, tanto de los frigoríficos que abastecen a estos mercados, como de los importadores que buscan garantías de calidad", explica Pablo Grahamnn, vicepresidente de la Cámara, "y por eso desarrollamos este protocolo para certificar Argentine Grain Fed Beef"
Según explican desde la entidad, muchos compradores internacionales solicitan información precisa sobre el tiempo de terminación en feedlot, ya que una mayor permanencia en el corral suele estar asociada a mejores características de calidad de carne.
Con el objetivo de brindar transparencia y respaldo documental a esa información, se diseñó este protocolo que certificará distintas categorías de alimentación a corral. El esquema contempla animales con un mínimo de 130, 150, 180 o 200 días de encierre bajo dietas de alta energía, verificadas por una certificadora independiente.
La propuesta ya fue presentada ante el SENASA para su aprobación y, una vez habilitada, podrá ser utilizada por cualquier frigorífico exportador interesado en incorporar este atributo a sus programas comerciales.
"La certificación no implica modificaciones significativas para los establecimientos de engorde a corral. Por el contrario, ya es un sector que cuenta con amplios antecedentes en materia de registros y trazabilidad, lo que facilita la implementación del sistema", sostiene Grahmann, "La idea es que los datos de ingreso y permanencia de los animales permitan demostrar de manera objetiva el cumplimiento de los requisitos establecidos".
Por el momento, el sello no contempla un diferencial económico específico para el productor. Sin embargo, la expectativa es que en el futuro esta herramienta genere un reconocimiento comercial para aquellos animales que cumplan con los estándares exigidos por los mercados internacionales.
"La intención es que el productor pueda demostrar con una certificación independiente cuántos días de encierre tiene su hacienda, evitando discusiones o dudas al momento de la comercialización", explicaron desde la entidad.
El protocolo está orientado a bovinos de razas británicas -como Angus, Hereford y Shorthorn- y sus cruzas, incluyendo biotipos ampliamente utilizados en los sistemas productivos argentinos, como Brangus y otras cruzas con base británica. También contempla animales Wagyu y sus cruzamientos con Angus. En cambio, quedan excluidos los animales con predominancia índica, debido a que presentan características productivas y de calidad diferentes a las requeridas por los mercados que impulsaron la iniciativa.
Entre las especificaciones técnicas, además de los días mínimos de alimentación a corral, se establece que los animales deberán provenir de establecimientos asociados a la Cámara Argentina de Feedlot y cumplir con requisitos vinculados a la energía de la dieta y a la edad de faena.
La certificación surge en un momento en que la diferenciación y la trazabilidad adquieren cada vez mayor relevancia en el comercio internacional de carnes. Para la cadena exportadora argentina, contar con herramientas que permitan demostrar atributos productivos específicos podría convertirse en una ventaja competitiva para acceder a nichos de mayor valor y fortalecer el posicionamiento de la carne vacuna nacional en los mercados más exigentes.


