Seis claves para manejar el rodeo durante el exceso hídrico
El fenómeno El Niño vuelve a poner al exceso de lluvias en el centro de la escena productiva. El IPCVA brindó una guía de recomendaciones a los productores ganaderos para minimizar los efectos de los anegamientos en los campos.
El exceso hídrico no termina cuando deja de llover. Para la ganadería, las consecuencias de un período de inundaciones pueden extenderse durante semanas o meses y afectar tanto la disponibilidad de forraje como la condición corporal, los accesos al establecimiento y, especialmente, la sanidad del rodeo.
Por estas razones, el escenario climático siempre requiere especial atención. El Servicio Meteorológico Nacional confirmó en agosto que las condiciones actuales son consistentes con una fase cálida o El Niño, con una probabilidad cercana al 100% de continuidad durante el trimestre agosto-septiembre-octubre de 2026. En distintas regiones del país, organismos técnicos vienen recomendando anticipar decisiones de manejo frente a la posibilidad de lluvias abundantes, anegamientos y dificultades para realizar las tareas habituales.
En este contexto, el Departamento de Promoción Interna del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) elaboró una serie de recomendaciones para ayudar a los productores a monitorear las principales variables del sistema y tomar decisiones a tiempo.
Seis variables para monitorear todas las semanas
Cuando el campo está cargado de agua, las decisiones habituales pueden volverse difíciles de ejecutar: puede no ingresar un camión, el veterinario puede no llegar al establecimiento y el pastoreo puede quedar restringido.
Por eso, el IPCVA plantea la necesidad de trabajar con un tablero de seguimiento sencillo, que permita identificar señales de alerta antes de que el problema sea mayor.
1. Clima:
No alcanza con mirar el pronóstico cuando ya está lloviendo. Es importante seguir los pronósticos y alertas oficiales del Servicio Meteorológico Nacional y del Instituto de Clima y Agua del INTA, además de revisar los pronósticos de manera habitual.
Señal de alerta: una alerta vigente para la zona o un pronóstico de lluvias importantes sobre un suelo que ya se encuentra cargado de agua.
2. Accesos
El estado de los caminos rurales debe formar parte del monitoreo permanente, junto con los accesos a la manga y los sitios altos y secos dentro del campo.
Señal de alerta: un tramo que comienza a ponerse dudoso incluso con lluvias normales.
La recomendación es actuar antes de que el camino quede completamente inutilizado. Una tarea sanitaria que puede realizarse hoy puede resultar imposible cuando el agua avance.
3. Condición corporal
La condición corporal permite estimar la reserva de grasa del animal y se evalúa observando y palpando zonas como costillas, lomo y base de la cola, en una escala de 1 a 5.
Durante un período de exceso hídrico, resulta especialmente importante observar los vientres que llegarán a la parición o al servicio, porque de su estado dependerán la próxima parición y la preñez del ciclo siguiente.
Señal de alerta: vientres con condición corporal de 2,5 o menos.
4. Forraje
La superficie total del campo no es necesariamente la superficie disponible para el rodeo. Durante una inundación, parte de los potreros puede quedar anegada y dejar de ser utilizable.
Por eso es necesario evaluar tanto la disponibilidad como el estado del pasto que realmente puede utilizar la hacienda. El cálculo debe contemplar que una pérdida de superficie útil puede reducir a la mitad el área disponible para el rodeo.
Señal de alerta: la superficie utilizable ya no alcanza para cubrir los requerimientos de la hacienda.
En ese punto, la planificación de reservas y la evaluación de alternativas de alimentación pasan a ser decisiones prioritarias.
5. Sanidad
El estado sanitario del rodeo requiere una vigilancia especial. La humedad persistente favorece problemas como la leptospirosis y las afecciones podales, al mismo tiempo que puede dejar aislados los animales justamente cuando necesitan atención.
Señal de alerta: la aparición de rengueras o cualquier tarea sanitaria clave que todavía esté pendiente.
La recomendación es adelantar las actividades sanitarias mientras el campo todavía sea transitable, especialmente aquellas que requieran la presencia del veterinario.
6. Grano almacenado
El exceso de humedad no solamente afecta al campo y a los animales. También puede comprometer los alimentos almacenados. Es necesario controlar el estado del grano que integra la dieta y prestar atención a la presencia de moho, olor a humedad, calentamiento del silo o de la bolsa y cambios en el aspecto del alimento.
Señal de alerta: granos mohosos, decolorados o con olor anormal.
Un grano mal conservado puede convertirse en un problema dentro de la dieta del rodeo, por lo que su control debe formar parte del monitoreo durante todo el período húmedo.
Anticiparse mientras el campo todavía permite trabajar
Uno de los principales conceptos que atraviesa las recomendaciones del IPCVA es que cada señal debe tener asociada una decisión y un momento para tomarla. La estrategia no consiste solamente en reaccionar frente a la inundación, sino en aprovechar las ventanas de trabajo que todavía existen. Si los caminos se cortan, el veterinario puede no ingresar al establecimiento; si los potreros quedan anegados, la superficie disponible para pastorear se reduce; y si la hacienda se concentra en los sectores secos, aumentan los riesgos sanitarios.
Uno de las principales razones es que el agua puede trasladar agentes que antes estaban localizados en determinados sectores del campo. Al mismo tiempo, la hacienda tiende a concentrarse en las superficies utilizables, aumentando el contacto entre animales.
El barro también genera condiciones favorables para problemas podales y puede deteriorar la condición de los animales al dificultar sus desplazamientos.
Un dato permite dimensionar el problema: algunas serovariedades de leptospira pueden sobrevivir hasta 300 días en el agua y alrededor de 180 días en el barro. Por eso, un potrero que estuvo inundado puede continuar representando un riesgo sanitario muchos meses después, aun cuando el agua ya haya desaparecido.
¿Qué enfermedades pueden aparecer?
El IPCVA identifica cuatro problemas sanitarios a los que prestar especial atención durante y después de un período de exceso hídrico:
Leptospirosis: es una enfermedad bacteriana que se transmite por agua contaminada. El riesgo aumenta cuando se juntan agua y hacienda amontonada. La vacunación, bajo prescripción veterinaria, constituye una herramienta preventiva central.
Afecciones podales: El barro reblandece el estuche córneo de la pezuña y las bacterias involucradas pueden sobrevivir durante semanas o meses en el lodo. La detección temprana permite evitar que una lesión avance hacia una infección profunda.
Saguaypé. La Fasciola hepática necesita un caracol para completar su ciclo, y ese caracol vive en terrenos bajos e inundados. La infestación puede provocar daño hepático, pérdida de condición y menor tasa de preñez. El control requiere un abordaje integrado que incluya análisis de materia fecal, tratamiento estratégico bajo prescripción y manejo de los bajos.
Carbunclo. En la provincia de Buenos Aires es una enfermedad endémica y el agua puede vehiculizar el agente al contaminarse con restos de animales muertos. Su presentación es más frecuente en verano y otoño que durante el anegamiento invernal.



