Identificación individual

Trazabilidad electrónica bovina: cómo se adapta la industria

Desde el 1° de julio, los frigoríficos deberán leer la caravana electrónica y vincularla al garrón de cada res

Entra en vigencia una nueva etapa del Sistema Nacional de Identificación Electrónica Animal. Las plantas de faena deberán contar con equipos y software capaces de leer las caravanas RFID, asociar la identidad de cada bovino al número de garrón y mantener la trazabilidad durante todo el proceso industrial. Para ello no hace falta una gran inversión, basta con tener un bastón de lectura de las caravanas como las que utiliza el productor a campo. A medida que el volumen de faena de animales identificados aumente, cada establecimiento implementará el sistema que más le convenga.

A partir del 1° de julio, los frigoríficos que reciban bovinos identificados con caravanas electrónicas deberán tener sus sistemas adaptados para leer automáticamente cada dispositivo RFID e incorporar esa información al proceso de faena, según lo indica la Resolución 841/2025 y complementada por la Resolución 40/2026.

La principal novedad es que la identificación individual del animal deberá quedar vinculada al número de garrón de la res, permitiendo que la trazabilidad continúe una vez retirado el cuero y durante las etapas posteriores de tipificación, desposte y comercialización. El sistema TRAZA ya está en funcionamiento para que cada productor pueda contar con la información sobre el destino de sus animales faenados.

Cómo funciona el sistema dentro del frigorífico

El procedimiento comienza con el ingreso de la hacienda. Al descargarse la tropa, se captura la información de las caravanas electrónicas de cada animal.

Esos datos se validan en tiempo real con el Documento de Tránsito electrónico (DT-e) y la Tarjeta de Registro Individual (TRI) registrados en el Sistema Integrado de Gestión de Sanidad Animal (SIGSA). Si se detectan inconsistencias entre la documentación y los animales recibidos, el sistema genera una alerta para el Servicio de Inspección Veterinaria.

Luego, durante la faena y antes del desuelle, se realiza una última lectura de la caravana electrónica. Ese registro permite asociar definitivamente la identidad del bovino con el número de garrón que identificará a la res durante todo el proceso industrial. Una vez retirada la caravana, el código único continúa acompañando al producto mediante los sistemas informáticos del frigorífico, las etiquetas y los códigos de barras o QR utilizados en las distintas etapas de procesamiento.

Como parte del procedimiento, las plantas también deben recuperar, inutilizar y destruir los dispositivos electrónicos retirados de los animales, evitando su reutilización y garantizando la integridad del sistema de identificación.

¿La obligación alcanza a todos los animales?

La implementación del sistema es progresiva, y comenzó a regir el 1° de enero de este año, partiendo de la identificación con caravana electrónica individual a todos los terneros y terneras al destete o antes de realizar su primer movimiento. En cambio, los bovinos que ya estaban identificados con caravanas visuales antes de esa fecha pueden continuar movilizándose y siendo faenados bajo el sistema anterior.

Según se explica en SENASA, esto significa que durante varios años convivirán ambos esquemas de identificación, mientras el rodeo nacional se renueva naturalmente.

Para los frigoríficos, en cambio, la adecuación tecnológica ya es un requisito. Las plantas deben disponer de lectores, antenas y software capaces de procesar la información electrónica y mantener la trazabilidad individual desde el ingreso del animal hasta la res.

Un estándar que ya domina el comercio mundial

La experiencia internacional demuestra que la identificación electrónica dejó de ser una herramienta exclusiva para programas de calidad o certificaciones especiales.

Uruguay fue pionero en la región y cuenta desde 2006 con la totalidad de su rodeo identificado electrónicamente, mientras que Australia consolidó el sistema como uno de los pilares de su estrategia exportadora.

En la Unión Europea, la trazabilidad individual forma parte de los requisitos básicos para la comercialización de carne y cobra aún mayor relevancia frente a las nuevas exigencias ambientales vinculadas con el origen de los productos y la prevención de la deforestación.

Estados Unidos, en cambio, avanza de manera más gradual, concentrando la utilización de dispositivos RFID principalmente en programas sanitarios y en determinadas categorías de animales.

En ese contexto, la adecuación de los frigoríficos argentinos representa un paso clave para responder a las exigencias sanitarias, comerciales y ambientales de los mercados internacionales. Más que una incorporación tecnológica, el nuevo sistema busca asegurar que la información acompañe a cada corte de carne desde el establecimiento de origen hasta el consumidor final, fortaleciendo la competitividad de la cadena bovina argentina.

¿Querés saber más? https://www.ganaderiaycompromiso.com.ar/industria/para-que-sirve-la-trazabilidad-electronica/ 

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